Con una red de máquinas inteligentes y una app interactiva, BioBox aterriza en el Perú para transformar el reciclaje en una experiencia simple, gratificante y con impacto positivo.
BioBox, plataforma pionera en soluciones tecnológicas para el reciclaje, llegó al Perú con una propuesta innovadora que convierte los residuos reciclables en recompensas. Gracias a una red de máquinas inteligentes y una aplicación móvil, la compañía busca motivar a los peruanos a adoptar prácticas responsables y sostenibles en su vida cotidiana.
Con más de 10 años de experiencia en México, BioBox ha reciclado más de 1,000 toneladas de residuos mediante más de 250 máquinas inteligentes. Su modelo se basa en un principio claro: inspirar, facilitar y recompensar el reciclaje, convirtiéndolo en un hábito sencillo y de impacto real. Ahora, la misión se expande al Perú con el objetivo de construir una comunidad activa y comprometida con el cuidado del medioambiente.
“Estamos muy emocionados de traer BioBox al Perú, convencidos de que todos podemos aportar al cuidado del planeta desde acciones cotidianas. Por ello desarrollamos una plataforma que hace del reciclaje algo accesible y, sobre todo, gratificante. Queremos que cada persona se sienta parte de una solución concreta impulsada por tecnología que genera un impacto positivo y medible”, señaló Alonso Rosemerbeg, director general de GPO Vallas Perú.
¿Cómo funciona BioBox?
Las máquinas de BioBox, conocidas como Reverse Vending Machines (máquinas expendedoras inversas), están diseñadas para recibir distintos residuos reciclables como:
- Botellas PET
- Envases Tetrapak
- Vidrio
- Latas y aluminio
- Bolsas plásticas con código de barras
- HDPE (plástico presente en botellas de shampoo, detergentes y productos de limpieza)
Cada unidad puede recolectar hasta 300 kilogramos de residuos y su uso es sencillo en tres pasos:
- Descargar la app (Android e iOS), crear un perfil y acceder al sistema de recompensas.
- Ubicar la máquina más cercana, gracias al mapa interactivo de la aplicación.
- Escanear el código QR de la máquina y el código de barras del envase, para que el sistema reconozca y valide el residuo.
Cada residuo depositado equivale a un punto dentro de la app. Estos puntos pueden canjearse por entradas al cine, cenas especiales, clases de pilates, yoga o barré, sesiones de karaoke o entrenamientos deportivos, gracias a la red de aliados que incluye restaurantes, gimnasios, estudios de bienestar, karaokes, cines y otros espacios de entretenimiento.
Un modelo sostenible y colaborativo
Además de incentivar a los usuarios, BioBox ofrece a las marcas la oportunidad de anunciarse en las pantallas digitales de las máquinas inteligentes, reforzando su compromiso con la sostenibilidad. Este modelo de negocio permite financiar la operación, ampliar los puntos de recolección y multiplicar el impacto colectivo.
Una iniciativa respaldada por GPO Vallas
La llegada de BioBox al Perú se concreta gracias a GPO Vallas, empresa de publicidad exterior con más de 20 años en el mercado y presencia en ocho países de América. La compañía impulsa iniciativas como BioBox y EcoVallas, que combinan tecnología, sostenibilidad y comunicación para generar un impacto urbano positivo.
“Buscamos que las marcas asuman un rol activo como agentes de cambio. Con BioBox, no solo amplifican la exposición de sus productos o servicios, sino que también generan un beneficio directo y tangible para la comunidad”, añadió Rosemerbeg.
Evento de lanzamiento en Lima
El evento de presentación oficial de BioBox en el Perú se realizó el 4 de septiembre en la Casa García Alvarado, con la presencia de directivos y aliados estratégicos. Entre ellos estuvieron Luis Manuel Alvarado, co-CEO de BioBox; Marcelo Barreiro, director LATAM de GPO Vallas; y Alonso Rosemerbeg, director general de GPO Vallas Perú.
Durante la jornada, los asistentes conocieron la propuesta integral de la marca y pudieron experimentar de primera mano el funcionamiento de las máquinas inteligentes, así como las recompensas disponibles para los usuarios.
Con este lanzamiento, BioBox inicia en el Perú un camino que busca replicar el impacto positivo alcanzado en México y sumar a más personas, empresas e instituciones al movimiento por un futuro más sostenible.



